Caridad Jiménez cuenta la vida de su abuela en los albores del siglo XX

Caridad Jiménez Parralejo, (Navalvillar de Pela, 1965) es una prolífica escritora de poesía que, por casualidades de la vida, ha decidido meterse en la piel de su abuela y contar su vida en un libro titulado “Juana en treinta cartas y un telegrama”, y que ha sido presentado hoy en la Feria del libro de Trujillo.

A través de 30 cartas, la escritora narra la vida de una mujer extremeña en las primeras décadas del siglo pasado y con ello, retrata el pulso social de este periodo histórico español, caracterizado por una concatenación algo atropellada de acontecimientos de una sociedad en permanente transición.

La autora es nieta de Juana por rama paterna y con un ingenioso juego literario epistolar a su abuela en el día a día de su propia intrahistoria durante 25 años, desde 1911 a 1936, “con soledades, angustias y esperanzas frustradas, aprendizaje y paso ligero pero firme por el acontecer del país, siempre convulso”, describe Rosa Lencero en el prólogo del libro. Entre otros, cita la situación catalana tanto en 1919 como en 1934; los sucesos de Castilblanco en 1931, la proclamación de la Segunda República y el destierro del rey Alfonso XIII, las elecciones de 1936 y las pertinaces sequias y las malas cosechas.

Juana, la protagonista, es hija y cuñada de guardias civiles y posee un arraigado sentido del deber, a lo que hay que añadir su condición de mujer subyugada a la tutela masculina. Su juventud la pasó como institutriz de las hijas de su primo viudo, con quien años después terminará casándose, y bajo el control férreo de su tío también viudo, en un pueblo, Navalvillar de Pela, donde ella no llegó a adaptarse, a pesar de ser una mujer moderna, instruida y adelantada a su tiempo.

En opinión de Lencero, Caridad Jiménez traslada magistralmente al lector a vivencias que, al tiempo de leerlas, “se pueden sentir y saborear a través de unas cartas evocadoras, naturales y cuajadas de pálpitos”, asegura.

Por su parte, Caridad Jiménez insiste en que con este libro ha pretendido hacer un reconocimiento a la tradición de su familia, y también a la de un pueblo y una región, pues todo lo recogido en la obra, incluida una interesante colección de fotografías, tarjetas de visita y tarjetas de gabinete de la época, se hubieran perdido “y yo no podía consentirlo” , concluye.

Sin duda alguna, Caridad Jiménez deja traslucir en esta obra, publicada por el grupo editorial ‘Sial Pigmalion’, una influencia clara de su admirada Jane Austin, auténtica maestra del genero epistolar, y también un cierto retrogusto a Virgina Wolf.

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