Según, el Código Penal el concepto de violación es una agresión sexual por varias partes del cuerpo humano, bien sea, por vía vaginal, anal o bucal. También se considera tal acto aquella persona que accede o introduce objetos o cosas a través de la fuerza o intimidación sin pleno consentimiento de la víctima por las vías antes mencionadas. Este hecho se considera delito porque se comete de manera impositiva.

En la actualidad se ha comprobado que las mujeres han sufrido acto de violaciones mayormente por parte de sus parejas, en la cual éstas féminas se sienten amenazadas por el agresor por lo que comúnmente no denuncian de manera ni verbal, ni escrita ante los organismos encargados a poner tal denuncia.

En el tema de la violencia una de las bases fundamentales es lo que se llama la inequidad de géneros, que es la distribución desigual del poder entre las mujeres y los hombres. A pesar de que las mujeres en estos momentos tienen acceso a los espacios públicos, todavía existen ciertos espacios y/o países donde no es posible su acceso. La violencia no tiene que ver con el nivel de instrucción y se presenta en todos los estratos sociales.

La violencia contra la mujer, ya no es un conflicto de carácter privado y ha pasado a constituir un problema de salud pública por la magnitud y los daños que ha ocasionado a la sociedad, especialmente los daños emocionales que se crean a los hijos, quienes han sido y son siempre los testigos de la violencia entre los padres.

Por tales motivos, es importante que desde nuestros hogares en la etapa de la niñez se nos inculque el respeto, la educación y se enseñen valores a nuestros niños, para que tengan presente todo lo aprendido y lo cumplan a cabalidad una vez ya siendo mayor de edad. Sin embargo, hay que recordar que nos todas las familias muestran patrones de conductas deseables ante la sociedad. Y es por esta razón que desde pequeños los padres observen estas conductas, para darse cuenta si hay un desarrollo sano y libre de violencia intrafamiliar.

De lo contrario, los representantes de estos menores deben acudir a un especialista, según sea el caso. Cabe resaltar que existen numerosas familias que no tienen esa cultura y que, por ende, sus hijos se empiezan a comportar de la misma forma donde ellos se desenvuelven y al transcurrir los años este ser crecerá en un ambiente totalmente hostil.

Otro factor importante de señalar, en cuanto a la educación de nuestros hijos es el de ser padres consentidores y adinerados donde éstos le permiten que los niños les grite, peguen y hacen un montón de cosas que les venga en gana, así van creciendo donde solo les importa el dinero bien sea para drogarse o para cometer actos ilícitos y a veces, se meten en malos pasos como en las famosas bandas criminales, entre otras y con el paso del tiempo sus padres descuidan lo que se denomina valor familiar, por lo que conlleva a que los hijos sean violentos, drogadictos, agresores y asesinos, entre otros.

Cabe mencionar que de ahí viene inculcar a la familia en pro del bienestar de sus hijos. Y casi siempre cuando no se actúa a tiempo por malas conductas aprendidas o por algún estrés postraumático el destino de ellos no es muy alentador.

¿A quién le compete?

La violencia contra la mujer es un problema multidimensional, y consecuentemente, el alcance de cualquier solución debe comprender lo educativo, lo pedagógico, lo punitivo y lo penal.

Para combatir la violencia contra la mujer se requiere de acciones coordinadas en todos los ámbitos de la sociedad, desde la familia y la comunidad hasta los sistemas de salud, educación y justicia.

No obstante, de acuerdo a los datos obtenidos, en la actualidad las mujeres tienden a hacer más público este problema; es decir; a denunciar ante los organismos competentes o receptores el maltrato del que han sido objeto, en los cuales la violencia más denunciada por éstas son las más comunes como la violencia física, la psicológica y la sexual ejercida por su pareja o por otros.

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