Déficit sanitario en el Centro Penitenciario de Cáceres

Desde la Agrupación de los Cuerpos de la Administración Instituciones Penitenciarias (Acaip), Sindicato mayoritario en el sector, en el Centro Penitenciario de Cáceres y afiliado a la Unión General de Trabajadores (UGT), mediante esta Nota de Prensa queremos informarles del grave déficit de personal sanitario en este Establecimiento.

El Centro Penitenciario de Cáceres tiene una dotación actual de dos médicos y cuatro enfermeros, estableciendo su relación de puestos de trabajo, cinco y seis efectivos respectivamente, para atender un centro con más de 430 internos en la actualidad, con más de 600 movimientos de internos anuales, más de 25 ingresos en Enfermería con patologías médicas graves que requieren seguimiento médico diario, internos con VIH o hepatitis y sin que, a diferencia de otros centros, acuda un médico internista especialista en enfermedades contagiosas, los cuales requieren seguimiento médico periódico.

Además, unos 200 internos cuentan con patología médica crónica, como diabetes, hipertensión o colesterol, que también precisan de seguimiento médico periódico. En cuanto a urgencias, desde el sindicato hemos cifrado en más de 250 consultas anuales.

El problema, en mayor o menor medida, es común en el resto de prisiones españolas y no hay una única causa por la que no se encuentran médicos para las cárceles. En este sentido, uno de los motivos puede ser que las enfermerías son psiquiátricos encubiertos, en concreto en Cáceres hay más de 100 internos que toman medicación psiquiátrica con dosis elevadas y más de 10 ingresados en la enfermería con patologías psiquiátricas graves.

Otra causa por la que no hay médicos en las prisiones se debe a la insoportable carga de trabajo a la que tienen que hacer frente por la falta de profesionales, así como por sus salarios, que presentan una diferencia de 1.450 euros menos al mes, respecto a un profesional que trabaje en Atención Primaria.

Finalmente, las peores condiciones laborales del facultativo en prisiones hacen poco atractiva esta salida profesional, por lo que desde hace años no se cubren las plazas ofertadas y a nivel nacional la plantilla ha descendido más del 40 por ciento en los últimos tres años, (en Cáceres el descenso es del 60 por ciento). En 2017 se convocaron 72 puestos y sólo se cubrieron 24, en 2018 se ofertaron 15 plazas y sólo se presentaron dos a la oposición, mientras que el proceso selectivo de 2019 para las 35 plazas ofertadas sólo se presentaron doce candidatos y tan sólo cuatro superaron las pruebas, según datos de Instituciones Penitenciarias.

La Administración Penitenciaria no tiene soluciones, ni ideas, ni a corto ni a medio plazo, la única alternativa que plantea es el traspaso de la Sanidad Penitenciaria a las comunidades autónomas en aplicación de la la Ley 16/2003 de cohesión y calidad del Sistema Nacional de Salud. Una norma que estipulaba un plazo de 18 meses para que los servicios sanitarios penitenciarios se integraran en los servicios de salud de las distintas regiones y que 16 años más tarde se encuentra en el mismo punto de partida.

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