Denuncian la falta de personal Centro de Menores San Juan Bautista de Badajoz

Nosotros los técnicos en educación infantil del Centro de acogida de menores San Juan Bautista de Badajoz queremos contarles algo.

Al principio de la crisis sanitaria, cuando todo estaba por saber, por hacer y decidir, trabajamos muy duramente, aguantando el miedo a ese enemigo insidioso e invisible que nos cogió a todos desprevenidos. Las primeras semanas fueron terribles, hubo muchas bajas que no se cubrían y los que permanecían en sus puestos reforzaban o doblaban turnos una y otra vez. Por fin llegaron los voluntarios de las guarderías de la Junta, miles de gracias a ellos por su generosidad al ofrecerse y por su inestimable trabajo, y sustituciones de las bajas desde la bolsa de trabajo. El esfuerzo compartido se hizo llevadero, nuestro trabajo seguía siendo esencial, pero ya podíamos respirar tras la mascarilla.

Sucede que ahora, casi tan de repente como antes, volvemos todos a estar inmersos en la segunda ola de contagios, pero además nuestros niños, que son la razón de nuestro trabajo, tienen que acudir a los colegios, alguno ya guarda cuarentena preventiva porque en su clase se han producido positivos, y volvemos a tener bajas, aunque solo estamos empezando. Pero ya no hay ni promesa, desconocemos los criterios de prioridad de la Administración, de apoyo de voluntarios, ni sustituciones inmediatas, ni mucho menos, simplemente refuerzos para aliviar la carga y la presión de trabajar por debajo de los mínimos legales en condiciones normales, aunque éstas no sean condiciones normales.

Sabemos que en las guarderías, colegios, y en la sanidad pública hay contratación de personal de apoyo y nos alegramos por ello sinceramente.

Ahora traten de imaginar que tuvieran que cuidar, es decir, acompañar en todo momento, vestir, asear, llevar y recoger de la guardería y de los colegios, alimentar, bañar, llevar al médico, a lasterapias, administrar los tratamientos, comprarles ropa, atender a algún bebé enfermo crónico y a niños en cuarentena, etc, etc a un grupo de unos 15 menores de edades dispares, desde lactantes hasta los 6 años, sin perder de vista las necesidades básicas de otro nutrido grupo de niños más mayores y adolescentes, tan solo dos o tres personas en un turno, como si de unos padres se tratara, que eso es lo que un juez dictaminó hace tiempo que éramos para ellos. Pobres padres dirán y pobres hijos también. Qué mal lo van a pasar todos, porque si no hay manos ni brazos, ni ocasión para cada necesidad que tengan, cuántas necesidades no van a poder ser atendidas, ¿cómo de fuerte tiene que ser el llanto de los niños para que llegue a los oídos de quien decide qué ellos y quién los cuida no son tan relevantes como para dotar de personal suficiente que garantice su cuidado y su bienestar, como si no fuese poca ya la desgracia de crecer institucionalizado, fuera de un entorno familiar normalizado?

Si esto es así, tal como sucede desde ya mismo, ¿creen ustedes que se garantizará el cumplimiento de la premisa que es principio fundamental de la Ley de Protección Jurídica del Menor: “El interés superior del menor”? ¿Realmente creen que se cumplirá punto por punto el artículo 21 de esa misma Ley que se refiere a los derechos de los menores en acogimiento residencial? Nosotros sabemos que no.

Por último y como reflexión final de esta historia, queremos lanzarles una pregunta: ¿cuántos de ustedes o de las personas que deciden dejar los centros de menores abandonados a su suerte dejarían, con total tranquilidad y la conciencia tranquila, a sus propios hijos bajo semejantes condiciones?

Centro de Acogida de Menores San Juan Bautista de Badajoz

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