En el 2021 la cultura regresa con todas sus fuerzas. Recordaremos al 2020 como un año silente en cuanto a la cultura, ya que no se realizaron conciertos, ferias de libros o festivales.

Mucho menos el compartir con la pareja o familia, una buena película u obra de teatro. La pandemia golpeó duramente a la cultura, no le dio tregua para expresarse y llevar ratos de esparcimiento a los ciudadanos.

Las grandes instituciones culturales permanecieron con sus puertas cerradas, durante una larga temporada, lo que dio paso al sofá, al televisor y ordenador, como las “herramientas suplentes” para acceder a la cultura.

Reducción de salidas por la pandemia

La pandemia de la COVID-19 produjo que las salidas a compartir, disfrutar de una buena exposición o actividades culturales alrededor del mundo, se redujeran a la más mínima expresión.

De manera extraña y poco común, al estar y vivir mayor tiempo en casa, nos ha permitido ir descubriendo que la cultura puede y debe activarse para salvarnos. Visitar exposiciones de manera virtual, rogar por la apertura rápida de librerías, disfrutar de una buena función de cine lo está logrando.

Es extraño y hasta sorprendente entender, pero el año que la cultura nos ha brindado mayores beneficios y emociones, resulta que tenemos que buscar o solicitar en Google algo tan sencillo y simple como el nombre del Ministro de Cultura.

Renovación para este 2021

De lo malo y perverso del recién finalizado 2020. Ya hemos hablado mucho de los momentos desagradables vividos, la palabra clave para salir adelante es renovación.

Solo pedimos a Dios  que el año recién comenzado sea recordado como el retorno de la cultura, el año del regreso de los buenos momentos culturales.

Después de estar alejado de todo epicentro cultural  por la pandemia y de estar harto de los turistas y todo lo que eso implica, hay que mantener la calma para no salir corriendo a abrazar al primer grupo que se vea realizando fotografías y paseos  por toda la ciudad.

La pandemia ha demostrado a nivel global, que algo malo puede llegar de un momento a otro y que para lograr una solución, una perfección, debemos estar más unidos que nunca.

Ahora que se ha logrado que la cultura deje de tener fronteras, debe existir un mecanismo justo que la mantenga viva y muy en alto por mucho tiempo.

Cultura digital

Tras vivir un confinamiento tan largo, muchos recurrieron a las redes sociales, YouTube, Netflix, como vías de escape para tener ratos de esparcimiento. Estos sitios acapararon la atención de muchos, y no es para menos. Pero han creado una incertidumbre.

Se piensa que terminen por sepultar los cines y teatros, pero en este caso hay que ver para creer, ya que lo mismo se pensaba de ebook y la desaparición de los libros.

La cultura digital debe poner empeño en que la cultura analógica sobreviva ante el peligro que corre, aunque son totalmente diferentes, hay sitio para todas y todos. Lo que siempre se mantiene en evolución o da giros, pero al final lo que cuenta es la cultura.

El tiempo y la cultura: de la mano

Las vivencias experimentadas por muchos en cada época, nos hacían pensar que eran los momentos más difíciles que se habían vivido para ese momento, se decía que todos vivíamos una gran crisis de la historia, algo que no tenía fin.

Que fuimos una generación de jóvenes y niños sin ningún tipo de problemas, y que la ficción iba de la mano con las neurosis de las personas que las creaban.

Esta situación de pandemia nos ha dado a demostrar que simplemente obtenemos muy poco y que formamos una cadena en la que sin las demás personas, no conseguimos bajadas de curvas de contagios del virus, de las vacunas que nos ofrecen la cura y mucho menos el futuro que hasta ahora es incierto.

Lo más seguro es que las historias de ahora en adelante sean más universales, al igual que un mejor acceso. De su tiempo, la cultura siempre es hija.

 

 

 

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