La castración química es un procedimiento hormonal en el que los niveles de testosterona se reducen. Asimismo, este tratamiento comenzó a aparecer en Colombia a lo largo de los años 60 para lograr disminuir los abusos sexuales que para ese momento se encontraban bastante acentuados en dicho país.

La castración química ha ido aplicándose a lo largo del mundo para combatir el problema de la pedofilia y pederastia. Sin embargo, ha sido un tema que ha generado bastante controversia pues ha traído consigo debates éticos y sociales sobre la dignidad y la libertad del pedófilo y el pederasta.

Además, muchos investigadores comentan que este tratamiento actúa sobre las hormonas del pedófilo o pederasta más no combate realmente la base del problema que es totalmente psicológica, pues recordemos que este trastorno es realmente una enfermedad mental.

En consecuencia, la castración química atacaría el ejercicio sexual pero los pensamientos perversos, la agresividad,  la sensación de poder y ganas de abusar a la victima seguirían presentes solo que se expresarían de otras formas, dejando la verdadera raíz del problema sin resolver.

Asimismo, esta no es una técnica nueva, solo que antes era mucho más fuerte debido a que se cortaban los testículos del hombre e incluso parte de su órgano reproductor como forma de castigo. También se les hacía a los hombres que no tenían niveles altos de testosterona para que perdieran el apetito sexual.

¿Cuál es el proceso de aplicación de la castración química? 

En primer lugar, se le suministran al sujeto en cuestión diversos fármacos antiandrogénicos para lograr disminuir la actividad sexual y el libido logrando así disminuir la principal hormona sexual del hombre: la testosterona, que es generada en los testículos.

Asimismo, cuando los niveles de esta hormona se encuentran en su nivel más mínimo, los hombres empiezan a sufrir cambios en su función sexual y además comienzan a padecer complicaciones emocionales, físicas, cardiovasculares, aumento de peso y hasta trastornos del sueño.

No obstante, la castración química es totalmente reversible, es decir, que si no se mantiene un tratamiento constante durante tres meses las funciones de esta hormona se normalizan. Por ello, para que de verdad este procedimiento se cumpla correctamente debe hacerse voluntariamente debido a las múltiples aplicaciones periódicas que necesita.

Asimismo, es necesario que la persona que vaya a someterse a la castración química este consciente de ello y brinde su colaboración para que el tratamiento sea totalmente efectivo. Además, cualquiera que quiera revertir sus efectos es muy probable que pueda hacerlo.

Sin embargo, dicho proceso continúa siendo objeto de debate en todo el mundo siendo en ciertos países un tratamiento voluntario y en otros obligatorio. Por ejemplo, en Australia, esta alternativa no fue aceptada por no poseer pruebas que confirmen que es una opción 100% efectiva.

Países en los que la castración química es legal 

Hoy en día, este tratamiento hormonal utilizado en su mayoría para detener a los pederastas y pedófilos es legal en países como por ejemplo: Polonia (de hecho este fue el primer país europeo en aprobar la castración química en el año 2009), Rusia, Moldavia y Corea del Sur.

Asimismo, en Estados Unidos este procedimiento también se aplica pero solo en algunos estados, entre ellos: California, Texas, Wisconsin y Georgia. Por otra parte, entre los países que recientemente han aprobado esta técnica como medida penal se encuentra Indonesia.

A diferencia de los países anteriormente mencionados, en España, este tratamiento hormonal no se encuentra dentro de la legislación penal, es decir, no es una medida obligatoria, para poder realizar este procedimiento, el victimario debe solicitarlo voluntariamente.

¿La castración química tiene algún otro uso?

Aunque la castración química se aplica principalmente para combatir las violaciones y abusos sexuales realizados por pederastas y pedófilos esta también funciona para tratar enfermedades como el cáncer de próstata. Asimismo, este tratamiento hormonal ayuda a que los pacientes puedan disminuir sus niveles de testosterona evitando de esta forma que las células malignas sigan expandiéndose.

Además, luego de recuperarse, los hombres pueden volver a tener una vida sexual normal, siendo un procedimiento mucho menos invasor que el hecho de extirpar o cortar los testículos, técnica que era aplicaba anteriormente para tratar el cáncer de próstata.

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