Esparragosa de la Serena, hermanada con la ciudad filipina de Baler

El pasado sábado 2 de marzo, coincidiendo con el ancestral Carnaval Zorrero de la localidad de nacimiento de Fray José Urbina, tuvo lugar el acto institucional de acuerdo de hermanamiento entre el municipio extremeño de Esparragosa de la Serena y la ciudad filipina de la provincia de Aurora, Baler.

En un emotivo homenaje a la figura del ilustre esparragoseño, Fray José Eusebio Urbina Expósito, misionero que además de una labor evangelizadora, realizó importantes obras públicas en el distrito de Baler, entre las que destacan un canal de regadío de más de cinco kilómetros de longitud, varias fortificaciones y la reconstrucción de la famosa iglesia parroquial donde, décadas después, un grupo reducido de militares españoles, los llamados “Últimos de filipinas”, resistirían un asedio heroico de once meses en el contexto de la resistencia a la caída del imperio español representado por el desastre de 1898.

Además, en sus últimos años de vida, Urbina reemplazó su labor religiosa por una vida matrimonial y fue abuelo de Manuel Luis Quezón, primer presidente de la República Mancomunada de Filipinas.

El histórico acontecimiento celebrado en el salón de plenos del ayuntamiento de la villa de Esparragosa de la Serena, estuvo presidida por Dña. Elvira N. Arceo, descendiente del misionero Urbina, a quién el alcalde de Baler, D. Nelianto C. Bihasa, delegó la firma del acta del hermanamiento y el alcalde de la localidad anfitriona, D. Javier Villar Párraga. Al acto asistieron como representantes filipinos Pia Donna B. Teh, Mary Ann A. Smith, Ma. Consuelo N. Arceo, y César Gonzales. Por la parte española asistieron, el autor del libro “Los Últimos de Filipinas, Mito y realidad del sitio de Baler”, Miguel Ángel López de la Asunción; el capitán de la comandancia de la Guardia Civil de Badajoz, Alfonso Lozano; el veterano de la Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil de Málaga, José Antonio Portillo Corpas; el senador español, Antonio Gonzáles Torres; concejales de la corporación municipal de Esparragosa de la Serena y la junta directiva de la asociación cultural Asbaraguzza.

Tras la firma, la comitiva se trasladó a la calle Emigrante, antigua calle Canchal, lugar de nacimiento de José Urbina, donde se izaron las banderas de Filipinas y España y se escucharon sus respectivos himnos y con medio millar de esparragoseños presentes en el acto.

Además, en la citada calle se descubrió una placa homenaje a Fray José Urbina, por parte de Dña. Elvira N. Arceo, descendiente de Fray José Urbina; D. Javier Villar Párraga, alcalde de Esparragosa de la Serena y D. Javier Campos Garrido, presidente de la asociación cultural Asbaraguzza de la localidad pacense. La placa conmemorativa ha sido realizada por el ceramista artesano zamorano Ángel Vicente Pérez.

El acto finalizó con la actuación de bailes regionales de la comarca de la Serena por parte de la sección de folclore de la asociación cultural para la defensa del patrimonio histórico-artístico, Asbaraguzza; los cuales interpretaron la recientemente creada Jota de Esparragosa de la Serena por Francisco Rueda, Manolo Caballero y Mario Carmona.

Éste, es el primer hermanamiento entre un municipio extremeño con uno filipilino, y pretende ser un nexo de unión y cooperación transcontinental para promover relaciones socioeconómicas, culturales, turísticas, de intercambio de conocimientos y de amistad entre la Villa de Esparragosa de la Serena y la ciudad de Baler, y así contribuir al conocimiento del otro y a la construcción de relaciones internacionales más vivas y participativas.

Baler es una ciudad costera de las islas Filipinas, cabecera de la provincia de Aurora, con una población de 39.000 habitantes, situada en el noreste del país, a 275 kilómetros de distancia de la capital Manila y a 12.000 kilómetros de distancia de Esparragosa de la Serena.

En algunos momentos de la historia surgen personas que de una u otra manera por su forma de vivir y de actuar mejoran la situación del momento y contribuyen a modificar el devenir de los acontecimientos; este es el caso de Fray José Urbina de Esparragosa, que llevó el nombre de su pueblo natal al extremo oriente.

Breve biografía de Fray José Urbina de Esparragosa (1811-1863).

Fray José nace el día 14 de agosto de 1811, en el número 2 de la antigua Calle Canchal de Esparragosa de la Serena (Badajoz) es el segundo hijo del matrimonio que contrajeron Pedro Urbina y María de los Dolores Expósito en febrero de 1807. Fue bautizado tres días después por el Beneficiado Propio de la Parroquia don José Eduardo Gómez Benítez, poniéndole por nombre José Eusebio. Después de pasar su infancia junto a sus hermanos Benito y María Jacoba en nuestro pueblo, probablemente en torno a los 14 años seria matriculado en el Convento de San Francisco de Zalamea de la Serena, donde se impartía cátedra de gramática, filosofía y teología, localidad natural de su abuela materna Buenaventura Blázquez, la cual, y su familia intercedería ante el padre Prior para ingresarlo y darle estudios, donde optaría por profesar como religioso en 1827.

Fray José, en 1835 partió de Sevilla como misionero en la Misión 74 para evangelizar las islas Filipinas. Desarrolla su labor pastoral en el Distrito de la Infanta-Baler. Una vez allí lo encontramos en distintos destinos y realizando diferentes funciones eclesiásticas. En primer lugar, fue destinado como párroco en Baler desde 1839 hasta 1853, principal destino donde realizará su gran aportación al pueblo filipino y español. Este distrito poseía un inmenso territorio muy apto para el cultivo, pero poco aprovechado, tan solo por arroz y maíz. Por ello el fraile se ve obligado a llevar a cabo obras públicas en 1846, superando muchas dificultades, y abriendo un canal de más de 5 km de largo, con el que se puso en regadío un terreno equivalente para más de 5.000 habitantes. Este canal es utilizado aún hoy. Otra gran actuación fue en el plano militar. Baler se encontraba entre territorios no cristianizados y caminos inseguros. Por esta causa, y para la defensa del pueblo, el fraile construyó en 1847 dos castillos, uno en lo alto del monte Encanto, y otro en la parte opuesta del rio san José, en Confites, junto a la playa, dirigido ambos por dicho religioso y costeados con sus economías y las del pueblo. Además, en el plano religioso construyó en mampostería y piedra la iglesia parroquial, bajo la advocación de San Luis y la casa parroquial. Siguió igualmente apoyando el edificio del tribunal, la escuela y la caja de la comunidad. Fueron importantes estas obras ya que décadas después un grupo reducido de militares españoles resistirían un asedio heroico de once meses en el contexto de la resistencia a la caída del imperio español representado por el desastre de 1898.

Un segundo destino, aunque breve lo desarrolló en la misión de Dipacúlao, entre 1851 y 1852. Consiguió convertir abrazando la fe y bautizando a 300 indígenas, pero lo destinaron a otro lugar y dejó su labor a medias. En Magdalena, permaneció desde 1853 hasta 1860, complementando su labor pastoral en toda la zona. En 1854 concluye las obras y adorna de manera celosa la iglesia de Santa María Magdalena. Obtuvo el nombramiento de Definidor electo de la Provincia en el año 1855. Ese mismo año se celebraron solemnes cultos con motivo de la definición dogmática del misterio de la Inmaculada Concepción, y el cabildo catedralicio programa un novenario desde el 12 al 20 de mayo. Aparece oficiando como subdiácono en la misa del día 16. El día 20 se realiza una magna procesión por la ciudad de Manila y lo encontramos como el principal promotor de la adquisición de la imagen de San Roque, la cual sale en procesión vestida con mucho lujo y adornada de pedrería y otras alhajas de oro y plata, obsequio del pueblo de Pandacán y de su párroco Fray José Urbina.

Un tercer y último destino pastoral lo efectuó desde 1860 hasta su muerte en la enfermería de Santa Cruz el día 2 de marzo de 1863, como Ministro de Lucban. Será en este último lugar donde descubrimos que reemplaza su labor religiosa por una vida matrimonial con Brígida Molina, viuda de Félix Querijero, del que nacen los siguientes hijos; María Dolores Molina, Zenaida Molina, Sabino Molina, Filomena Molina. Falleció en la enfermería de Santa Cruz en 1863. Fue muy apreciado en estas islas y, como dato curioso, se dice de él que era de patente belleza. Entre todos es destacable, y es lo que hace singular al fraile, María Dolores Molina, la madre del Presidente Quezon. En 1935 Manuel Quezón triunfó en las primeras elecciones presidenciales nacionales tras la independencia norteamericana.

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