Israel presenta en Extremadura su diversidad cultural

Israel ha presentado en Badajoz su oferta turística con la que espera atraer a los visitantes de la ciudad, así como del resto de Extremadura. El país mediterráneo registró en 2018 su récord histórico de turistas españoles, con 77.700 viajeros registrados, cifra que ya ha superado este año, ya que, durante el pasado mes de septiembre de 2019, alcanzó los 78.500 turistas españoles.

Los turistas totales que han visitado Israel en el período de enero a septiembre de 2019 ya suman un total de 3.296.900 de personas, una cifra que incrementa en un 13% los datos del mismo periodo en 2018.

Cifras que avalan al país como referente a la hora de ofrecer al turista una oferta personalizada, con múltiples opciones que abarcan desde su gastronomía veggie, su naturaleza, su carácter de destino ideal para escapadas cortas (city breaks) y por supuesto, su baluarte del turismo religioso con Jerusalén como punta de lanza.

Para los que busquen el carácter solemne y la tranquilidad de una ciudad, Jerusalén continuará este año ofreciendo la otra cara para escapadas cortas donde la devoción y la historia son su legado principal. Una ciudad famosa además por su iluminación que cada año acoge a gran parte de fieles, muchos de ellos jóvenes.

Dos ciudades que forman parte de los lugares más visitados del país, junto con el mar Muerto, Eilat, y la región de Galilea. Israel es un destino único, donde se puede disfrutar de una completa escapada que incluye desierto, mar, montaña, historia, cultura, tradición y gastronomía. Dos de sus espacios más destacados son el mar Muerto y el desierto del Negev (al sur del país), donde poder disfrutar de una amplia oferta de turismo activo.

Según Pérez, el atractivo de la región de Galilea enamorará al visitante extremeño gracias a la belleza de sus paisajes y el clima suave durante todo el año. La directora de la Oficina Nacional Israelí de Turismo también ha destacado la ciudad de Tiberias: a 200 metros por debajo del nivel del mar y a las orillas del mar de Galilea, Kinneret o el lago Tiberias de agua dulce es un imprescindible tras visitar Jerusalén y Tel Aviv.

El sur del país, zona para el turismo activo

Israel cuenta además con auténticos «tesoros» para los amantes de la aventura. Uno de ellos es el Parque Nacional Ein Avdat, formado por cañones rocosos; las ruinas arqueológicas de Shivta, dónde aún se hallan importantes piezas; o el famoso cráter Ramón que puede recorrerse en segway, una de las mayores joyas naturales del desierto. Además el Parque Natural de Ein Gedi, un oasis de manantiales de agua, cascadas y pequeñas lagunas es perfecto para un día de senderismo. En la misma línea, el desierto de Judea es una opción ideal para realizar un trayecto en jeep, así como el Negev para la práctica del rappel. Todo ello sin olvidar la posibilidad de hacer surf en las dunas.

Otras opciones para poner el cuerpo al límite en el sur de Israel es participando en pruebas como el Israman o el Gran Fondo Dead Sea, dos de las competiciones más emblemáticas del país, que en los últimos años ha experimentado un creciente interés en la práctica del ciclismo.

Por otro lado, en el kibbutz Kalia, un complejo hotelero, se pueden tomar clases de equitación, rutas para ciclistas o natación. En Hod Hamidbar también combinan estas actividades con deportes de riesgo como rápel o puenting. Otro de los deportes que se pueden hacer en la zona es el paracaidismo con el que se puede disfrutar de unas vistas únicas viendo el contraste entre el desierto de Judea y las aguas del mar Muerto.

Una tierra milenaria que presume de una gastronomía única

Tel Aviv y Jerusalén, las dos principales ciudades de Israel, se están convirtiendo en los últimos años en dos de los destinos gastronómicos más importantes del mundo. La enorme variedad de recetas fruto de la historia del país es un espejo en el que se mira su historia milenaria. Un territorio donde la cocina local se ha ido fusionando con el paso de los años con los platos propios de sus lugares de origen.

Las dos grandes ciudades de Israel tienen una identidad gastronómica propia. Tel Aviv destaca por su variada oferta vegana, mientras que Jerusalén apuesta por una mezcla de tradición e historia con el kosher por bandera.

Tel Aviv es una ciudad en constante evolución, estando a la vanguardia con las grandes ciudades europeas. También su cocina ha evolucionado hasta ser reconocida como una de las más innovadoras e influyentes en Europa, apostando por ingredientes de calidad, destacando la creatividad de los grandes chefs que conviven en la “ciudad que nunca duerme”. El resultado de esta combinación: incluir a Tel Aviv en el top 10 de destino foodie según Condé Nast y entre los mejores destinos para veganos según The Independent.

Destacan sus cafés y bares de estilo modernista y sus grandes mercados culinarios como Levinsky y Sarona, donde se pueden adquirir los mejores productos locales y gourmets. Además sobresale la afluencia de restaurantes veganos, llevando a la ciudad israelí a una vida saludable y ecológica.

Por su parte, Jerusalén cuenta con una oferta gastronómica más clásica y arraigada que su ciudad vecina, pero aun así ha sabido posicionarse hasta colocarse entre el top 50 de mejores destinos gastronómicos del mundo según la prestigiosa revista estadounidense “Travel+Leisure”.

Jerusalén es el lugar ideal para degustar los productos más típicos de la cultura judía como el shamburak kurdo, un pastel con pechuga, patatas y chimichurri o el Machneyuda, un tartar de ternera acompañado de ciruelas. Destaca también el sabich, una pita rellena de rebanadas de berenjena frita, rodajas de huevos duros, hummus y encurtidos, todo ello salteado con un toque de amba, un encurtido con mango.

El mar Muerto, un balneario natural

Entre uno de los muchos nombres que recibe este mar está el de “balneario terapéutico más bajo del mundo”, ya que se encuentra a 428 metros por debajo del nivel del mar situándose como el enclave más bajo del planeta. Los beneficios de estas aguas son casi milagrosos, y desde los tiempos de Cleopatra o el rey Herodes se usan como tal. La combinación de magnesio, sodio, potasio y bromo, unido al lodo negro que recorre la costa, consigue una mejora de la circulación, de las molestias de la artritis, cura alergias y revitaliza la piel. Asimismo, los rayos de sol en este punto también son beneficiosos, pues la capa de vapor que emerge de la superficie del mar por su continua evaporación hace de filtro natural frente a los rayos UV-B, que no penetran directamente en la piel y hacen que no exista riesgo de quemaduras.

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