La incompetencia de la Administración Pública, vuelve a perjudicar a los funcionarios de la cárcel de Cáceres

La Asociación de Trabajadores Penitenciarios “Tu Abandono Me Puede Matar” y la Asociación Profesional de Funcionarios de Prisiones “APFP”, ambas con representación en el Centro Penitenciario de Cáceres, pone en conocimiento de la opinión pública los siguientes lamentables hechos producto de la nefasta política penitenciaria que sufrimos.

El pasado día 6 de mayo a las 08:00h, gracias a la información de funcionarios de servicio durante el servicio de noche, se procede a desactivar lo que a priori parecía iba a ser un ajuste de cuentas

Epis Covid

de considerable gravedad entre internos. Tal fue así, que se incautaron a dos internos que tenían previsto llevar a cabo ese ajuste de cuentas al inicio de la jornada de mañana, armas blancas de fabricación casera y teléfonos móviles que tenían en su poder.

Dado el amplio historial delictivo y penitenciario de ambos internos, se procede a dejarlos aislados de forma preventiva en sus celdas, ordenando la autoridad penitenciaria posteriormente el cambio de módulo a uno de ellos y la aplicación al otro interno, el cual ya participó en los graves hechos acaecidos en nuestro centro el pasado 16 de marzo, del artículo 75.1 del Reglamento Penitenciario en uno de los módulos dedicados a módulo de respeto y de permanencia de los internos que tienen algún destino en la prisión.

Estas decisiones crearon bastante estupor en la plantilla, ya que se encontraba el departamento de seguridad para estas vicisitudes operativo y no se decidió hacer uso de él, pese a la peligrosidad de los reos.

Durante el servicio de tarde, además, ingresa en prisión una interna, con altas sospechas de presentar diagnóstico positivo en CORONAVIRUS, tal y como desde instancias judiciales y policiales se había comunicado con anterioridad al centro.

Estas Asociaciones de Trabajadores Penitenciarios quieren mostrar su máximo rechazo a la política en prevención de riesgos laborales que desde la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias y por ende desde el equipo directivo de este centro se está haciendo, ya que pudimos asistir perplejos a la grave indefensión que sufrimos al ver como agentes de Policía Nacional y el servicio médico de la prisión estaban perfectamente equipados con material de protección individual y los funcionarios de servicio en el departamento de ingresos, una funcionaria que tuvo que ser avisada para auxiliar a los anteriores y el propio Jefe de Servicios, se enfrentaban a practicar el ingreso de esa interna con una mascarilla, unos guantes y una bata de celulosa que para nada se parecía a los medios que portaban los compañeros de Policía y servicio sanitario de la prisión, que iban enfundados en trajes de protección, con guantes específicos y protección ocular.

Bata celulosa

Tal fue el abandono y la impotencia hacia los trabajadores penitenciarios que estos, en su totalidad, al acabar su servicio, se dirigieron a pedir explicaciones al responsable del centro, indicando él mismo que se están poniendo los elementos que dictaminan las instrucciones de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias. Pese a esa indicación, transcurridas unas horas, dispusieron nuevo material EPI en los departamentos señalados, cuestión que, aunque tarde, nos alegra por la seguridad del resto de compañeros.

Además de todo el suceso relatado anteriormente, tenemos que lamentar el grave suceso sufrido por un funcionario durante el servicio del día de hoy, el cual ha sido agredido por ese interno al que se le está aplicando el artículo 75.1 en el módulo de respeto y que ha protagonizado ya demasiados altercados en este centro, donde no existen las debidas medidas de seguridad para albergar este tipo de internos inadaptados a la vida ordinaria y que tuvo que ser reducido por el resto de escasos efectivos para contener una agresión que podría haber ido a mayores.

En este sentido, queremos desear al compañero agredido su pronta recuperación de las lesiones sufridas y mostrar nuestra disconformidad a la gestión de este tipo de sucesos que se está llevando a cabo, habida cuenta de que la plantilla cacereña presenta una carencia del 40% y una media de edad de 54 años, cuestión que origina que 2 funcionarios se vean solos en un módulo de servicio para gobernar a internos con perfiles delictivos variopintos.

También solicitamos se apliquen las medidas de dispersión que se están llevando a cabo en otros centros para evitar que centros como el de Cáceres, dada sus características, albergue a internos de esta peligrosidad y conflictividad.

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