Los Empalaos. De rito clandestino a Fiesta de Interés Turístico Nacional

Como cada año en Semana Santa, el ritual religioso de “Los Empalaos” de Valverde de la Vera (Cáceres) transcurre, entre las 12 de la noche del Jueves Santo hasta el alba con profunda devoción y absoluto silencio. Siguiendo una tradición que se remonta al siglo XVI. La persona que decide vestirse de Empalao suele responder a una “manda” o  promesa íntima hecha ante Dios.  Los Empalaos recorren las 14 estaciones del Vía Crucis por las calles del conjunto histórico de Valverde de la Vera  con una vestimenta característica que representa la crucifixión evocando una estampa alegórica de lo sagrado en la tradición cristiana.

No se trata de una procesión es, ante todo,  un rito individual y anónimo. La persona que decide vestirse de Empalao  lo hace desde una determinación íntima, a veces, con un profundo significado para el alma familiar. Por lo que el significado del rito no está tanto en el acto externo visible sino en la intención que le mueve al Empalao. Por eso, si decides acercarte en la madrugada del Jueves Santo a este rincón medieval de la comarca de La Vera,  hazlo con el mayor respeto a esta tradición de los Empalaos.

Como todo ritual tiene un conjunto de normas prescritas por la tradición para su realización; la primera de ellas es que el Empalao tiene 2 fechas para el cumplimiento del rito: el Jueves Santo entre las 12 de la noche hasta el alba, el Sábado Santo hasta el toque de resurrección. A las doce de la madrugada del Jueves Santo salen los Empalaos de forma individual y desde lugares desconocidos. El Empalao recorre descalzo el itinerario de las 14 estaciones que simbolizan el Vía Crucis y que recorre todo el pueblo.  Hay que recordar que en la tradición cristiana el Vía Crucis es una devoción centrada en los Misterios dolorosos de Cristo, que se meditan y contemplan caminando y deteniéndose en las estaciones que, del Pretorio al Calvario, representan los episodios más notables de la Pasión. Cuando el Empalao termina el recorrido vuelve al lugar del que partió y se desviste con el mismo recogimiento.

La vestimenta se sirve de elementos tradicionales para conformar la imagen de un crucificado que lleva una soga de esparto enroscada en el torso. Con esta soga se sujetan los brazos extendidos sobre un madero. De ese madero, timón de arado, cuelgan en cada extremo unas cadenas denominadas vilortas y de sus brazos cuelga una toga. Detrás de su nuca se cruzan dos espadas en forma de aspa. Su rostro se cubre con un velo blanco para preservar su intimidad y su cabeza lleva una corona de espino. Sus pies van descalzos. Le acompaña el “Cirineo” que va cubierto con una manta y alumbra su paso con un farolillo de aceite.

Para observar el paso de los Empalaos puedes localizar previamente las estaciones del Vía Crucis en las calles del pueblo, eligiendo alguna de ellas, por ejemplo, la zona del castillo, construcción militar más importante de la comarca, o la zona de la iglesia de Ntra. Sra. De las Fuentes Claras y observa en  silencio y con respeto el desarrollo de este rito ancestral.

Los primeros datos de esta tradición se remontan a finales del siglo XVI, con la existencia de la Cofradía de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, que posteriormente pasó a denominarse “Los Empalaos”. En la actualidad preservan y matienen este rito centenario y quizás milenario la Cofradía de la Pasión de Jesucristo y Hermanos Empalaos de Valverde de la Vera.

Recuerda que si este ritual es lo que buscas o te inspira, serás bienvenido en Valverde de la Vera. Entre las 12 de la noche y la madrugada del Jueves Santo nos veremos en silencio.

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