Extremadura3 febrero, 2020 0 comentarios

El sector de la caza mantiene en la región cerca de 170.000 perros, lo que supone en torno a un tercio de los animales registrados en el sistema, según los datos que manejan los Colegios Oficiales de Veterinarios de Cáceres y de Badajoz.

De esta forma los datos confirman que el mundo de la caza mantiene en Extremadura un fuerte vínculo con los perros, compañeros imprescindibles en muchas de las modalidades más tradicionales de la actividad venatoria. Así, el sector cinegético destaca por cuidar a los animales ser un colectivo que se preocupa por mantenerlos y por respetar y fomentar sus instintos naturales.

La Federación Extremeña de Caza seguirá trabajando en este aspecto, condenando todos los casos de maltrato animal, vengan de donde vengan, y personándose como acusación particular cuando sea necesario, como así lo ha hecho recientemente en el juzgado de instrucción de Villafranca de los Barros. También continuará apostando por la formación del colectivo, como con el Curso Básico sobre cuidados del perro de caza.

Asimismo, estas cifras vuelven a confirmar que los datos sobre abandono de perros que año tras año ofrecen las organizaciones animalistas, vinculando esos abandonos a la caza, son absolutamente falsas. No sólo porque de ser ciertos no quedarían perros de caza en la región, sino porque contradicen el único estudio real que se hace al respecto, el de la Fundación Affinity, que asegura, entre otras cosas, que el 87,3% de los perros se abandonan en entornos urbanos; que las camadas no deseadas son el principal motivo de estos abandonos, muy por encima de la caza; y que febrero –cuando termina la temporada cinegética- es uno de los meses con menos casos.

LA CAZA ES IMPRESCINDIBLE

Por otra parte, la Federación Extremeña de Caza recuerda que a día de hoy la actividad cinegética es imprescindible por muchas razones. Tanto por la riqueza y el empleo que genera en el mundo rural (el sector mueve en torno a 385 millones de euros anuales) como para evitar daños en la agricultura y accidentes de tráfico (en España los estudios apuntan a que las especies cinegéticas provocan casi 9.000 accidentes al año).

A esto se suma que el sector de la caza es la principal fuente de inversión privada en materia de conservación medioambiental en España. En concreto, en Extremadura esta inversión alcanza los 8,45 millones de euros anuales. Además, en España uno de cada tres cotos participa de forma activa en programas de conservación de especies protegidas como el lince, y el águila imperial, entre otros. Esto supone 11.000 cotos en toda España. Y hay que tener en cuenta que es precisamente en fincas de caza con gestión cinegética donde la recuperación de estas especies logra las mayores tasas de éxito.

Por último, hay que tener en cuenta que estamos en un momento en el que existe una gran preocupación por la expansión de especies silvestres como el jabalí, para cuyo control es necesaria la caza. Además, para el mantenimiento de especies de fauna menor, en fuerte regresión debido a los cambios de usos agrícolas, es imprescindible la gestión cinegética para su recuperación.

De esta forma, aquellos que apuestan por el fin de la caza no sólo atentan contra la libertad de cientos de miles de personas aficionados a una actividad que es legal, que es legítima y que, además, es imprescindible, sino que demuestran una gran irresponsabilidad. Y es que dejar de cazar provocaría de manera inmediata y a corto plazo la expansión incontrolada de especies silvestre, el aumento de accidentes de tráfico, el aumento de daños a la agricultura, la pérdida de empleo y riqueza en zonas rurales y el abandono y falta de cuidado en zonas de enorme riqueza medioambiental.

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