Montánchez pide que su carnaval Jurramacho sea declarado Fiesta de Interés Turístico de Extremadura

El Ayuntamiento, la Mancomunidad Sierra de Montánchez y más de una veintena de asociaciones y colectivos de la localidad suscriben la Memoria presentada en la Consejería de Cultura, Turismoy Deportes para que este ancestral carnaval sea reconocido y declarado por la Junta de Extremadura como Fiesta de Interés Turístico.

Montánchez es la cuna del carnaval en Extremadura. Un carnaval auténtico e inimitable cuya tradición se remonta varios siglos y que ha llegado hasta el presente conservando su esencia y tipismo. Se trata de un carnaval que no está hecho para ser visto, sino para ser vivido y disfrutado.

El origen documentado de esta tradición lo encontramos en el siglo XVIII. No obstante, según el contenido de la Memoria presentada, el personaje surge antes del siglo XV y es un legado de la comunidad mudéjar. El término Jurramacho deriva del árabe hispánico muharraǧ, que significa bufón, payaso o pelele.

Diferentes documentos fechados a partir del siglo XVIII describen el ambiente en la población con “bullicios y asonadas que perturban la tranquilidad pública” en tiempos de carnaval. En el siglo XX, ni la terrible epidemia de gripe, la guerra civil y postguerra o la dictadura franquista consiguieron prohibir o limitar esta fiesta.

El Jurramacho es el protagonista indiscutible del carnaval de Montánchez. Se trata de un disfraz logrado gracias a la combinación de ropas viejas y en desuso sin criterio alguno de moda o estética. El Jurramacho se tapa la cara con la funda de los famosos jamones de la localidad serrana, con antifaces, pelucas y toda clase de complementos. También cambia la voz y su forma de actuar para no ser reconocido.

Los vecinos de Montánchez se han disfrazado de Jurramacho desde tiempo inmemorial. Esta costumbre ha pasado de padres a hijos desde hace muchas generaciones. La participación y la popularidad de estos carnavales ha sido siempre transversal. En Montánchez se disfrazaba todo el mundo, sobre todo las mujeres y de todas las clases sociales, cuentan las personas de más edad de la localidad.

El Jurramacho es un ser amorfo y anónimo que transmite jocosidad tras un aspecto macabro, a veces obsceno e irreverente, y que recorre las calles y establecimientos de Montánchez, solo o en grupo, compartiendo chascarrillos, chismes y bromas con otros Jurramachos o con personas no disfrazadas.

La originalidad, el valor histórico, antropológico y cultural de esta forma de entender el carnaval son los principales argumentos defendidos en la Memoria. También las posibilidades que tiene para el turismo regional y nacional una fiesta tan especial y con tanta raigambre como los carnavales Jurramachos de Montánchez y su incidencia socioeconómica en Montánchez y los demás pueblos de la Mancomunidad.

“La declaración de los carnavales de Montánchez como Fiesta de Interés Turístico de Extremadura es muy importante para la población, pero también para los municipios de la comarca. No solo por razones de fomento del turismo o económicas, también porque es de justicia reconocer una tradición tan particular y asentada”, afirma Isabel Sánchez, alcaldesa de Montánchez.

El carnaval, como es el caso del Jurramacho de Montánchez, solo tiene sentido cuando es auténtico, cuando esta fiesta parte de una tradición heredada generación tras generación. “Los Jurramachos de Montánchez utilizan la máscara para contar una verdad local, una verdad que a menudo no puede o debe decirse a cara descubierta”, explica Soraya Rubio, concejala de cultura.

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