SOS Casco Antiguo Badajoz pide un consorcio para el turismo

A raíz del bochornoso estado de abandono de nuestro centro histórico y de la opinión general de aquellos que nos visitan, quienes denuncian notorias carencias en limpieza, horarios de apertura de monumentos, cuidados generales y decoro, esta plataforma vecinal reclama la constitución urgente de un consorcio del turismo.

El consorcio, que debiera estar formado por Ayuntamiento, Junta de Extremadura, Cabildo, Cámara de Comercio y asociaciones ciudadanas, tendría como objetivo primordial el mantenimiento en óptimas condiciones del entorno monumental, especialmente en cuanto a la visión general que nuestro patrimonio ofrece al visitante. Calles, monumentos e infraestructuras deben estar en perfecto estado de revista, al menos en cuanto a lugares emblemáticos y en las fechas más señaladas, mínimo elemental con el que no cumplimos en la actualidad.

Debe resultarnos intolerable, y así lo denunciamos, el hecho de que, en un puente festivo como el que acabamos de disfrutar, los visitantes, por norma general, no puedan acceder a nuestros monumentos por estar cerrados (Catedral, Torre de Espantaperros, Galería de Fusileros, Torre de Santa María, Fuerte de San Cristóbal, Puerta de Palmas, etc.), o deban fotografiarlos en inconcebible penumbra (La Soledad, La Giraldilla, etc.), o recorrer calles principales como San Juan, Arias Montano o Suárez de Figueroa ante el estupor de las ruinas y la suciedad.

Pero a estos cotidianos y deplorables males debemos sumar aledaños tenebrosos donde el menudeo de drogas campa a sus aires, domingos fantasmas en los que resulta complicado tomar un café, desinformación, acumulación de basuras en acerados… En definitiva, un conjunto aborrecible de carencias que lleva a nuestros visitantes a ser un implacable termómetro con el que corroborar que estamos enfermos. Basta un paseo por webs y foros de internet para dar buena cuenta del calamitoso estado de nuestro patrimonio, en contraposición a la propaganda oficial, y —siendo corteses— de la “fragilidad” de nuestro turismo.

Hacer turismo no consiste en instalar paneles descriptivos “anti-vandálicos” frente a los monumentos, proyectar un logotipo luminoso sobre un lienzo de la catedral y organizar rutas esporádicas en domingo. No es, de modo alguno, pasearse por Europa vendiendo humo. Nuestro turismo no puede permitir, y nos avergonzamos por ello, la voz generalizada de aquellos que nos visitan: falta de cuidados, suciedad y cierre de monumentos.

Para hacer turismo hace falta creer, un mayor compromiso, una apuesta de verdad, un consenso con todos los agentes implicados para que el visitante se encuentre una ciudad abierta, dinámica, aseada y segura.

El Patrimonio está, así que nuestro problema no puede ser, jamás, la falta de determinación.

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