UCE Extremadura alerta del coste de los créditos rápidos

A pesar de las múltiples sentencias que condenan los préstamos a tipos de interés superiores al normal del dinero, un gran número de prestamistas pululan por internet al acecho de algún necesitado al que prestar pequeñas cantidades a abusivos tipos de interés, que van desde el 20% hasta el 9.000% TAE. Estas empresas están operando con total libertad de nuestro país, aplicando intereses superiores al 3.000% TAE a pesar de la reiterada jurisprudencia que pretende poner coto a estas prácticas usurarias.

En Noviembre de 2014, publicamos un informe en el que denunciábamos la existencia de empresas que aplicaban hasta un 20.421% TAE por un préstamo de 800 euros a devolver en siete días. Desde entonces, muy pocas cosas han cambiado. En aquellos momentos, las empresas que se dedicaban a facilitar microcréditos a los ciudadanos no tenían una regulación específica ni estaban bajo el control del Banco de España o la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Hoy, tampoco.

En este contexto, la AEMIP, entidad a la que están adheridas nueve empresas del sector, ha creado un código de buenas prácticas de obligado cumplimiento para sus socios, que trata de mejorar las relaciones de estos con sus clientes. Sin embargo, en este código podemos encontrar obligaciones muy llamativas. Por ejemplo, en su web se desmiente que los prestamistas se dirigen a los más vulnerables y a los desempleados; pero su código de buenas prácticas determina que “Los asociados no necesariamente focalizaran sus estrategias de marketing en grupos económicamente vulnerables o con historial crediticio desventajoso.” Es decir, que no es necesario que dirijan sus esfuerzos publicitarios hacia colectivos vulnerables, pero no es obligatorio que no lo hagan. O exige que “En situaciones de mora prolongada, el prestamista deberá valorar ofrecer al cliente un plan de amortización del préstamo en cuotas fijas”, aunque nada prevea sobre como evaluar esa valoración. Y, quizá en su artículo más llamativo, exige a sus asociados que no discriminen “a aquellos prestatarios que tienen o podrían tener algún tipo de limitación de su capacidad de obrar, denegándoles el acceso al crédito de forma injusta e inapropiada.” No creemos necesario ningún comentario adicional.

Sin duda, la intención es positiva pero, desde nuestro punto de vista, las obligaciones impuestas en este Código de Buenas Prácticas no se separan de las impuestas en la legislación vigente que, como ya hemos dicho, es claramente insuficiente; el resto, con recomendaciones bienintencionadas.

La realidad del mercado

Para hacernos una idea del coste de este tipo de préstamos, hemos analizado diez empresas del sector, simulando un préstamo de 300 euros a 30 días.

En esta comparativa, tenemos que alinearnos con la AEMIP cuando afirma que la Tasa Anual Equivalente (TAE) no es el índice más adecuado para referirse al coste de estos préstamos. Si lo hiciéramos, llegaríamos a afirmar que pedir un préstamo de 50 euros a devolver en 15 días tiene una TAE del 59.140,90%, cuando la media de créditos al consumo está en el 7,5%. Y no lo es porque este índice no está adaptado a préstamos que tienen que ser devueltos en un plazo tan corto… y a un coste tan elevado. Pero no es cierto, como afirman desde la asociación, que “si los comparamos en su justa medida, con otras alternativas de consumo, resulta que éstos son más favorables.” En esta comparativa, se habla, por ejemplo, del coste de un descubierto bancario, es decir, que si nos pasan un recibo por la cuenta y nos quedamos en números rojos, es más cara la comisión del banco que pedir un préstamo rápido. Así, mientras lo habitual es que nuestra entidad nos cobre entre 35 y 40 euros por el descubierto (comisión que, por cierto, si reclamamos nos será devuelta), pedir 200 euros a devolver en 15 días nos costará unos 50 euros. Mejor, por tanto, pagarle a nuestro banco.

Por lo general, el importe máximo de este tipo de créditos no supera los 1.000 euros, y en todos los casos estudiados, tendremos que devolverlo, como mucho, en 30 días. Como podemos observar en la tabla adjunta, la TAE de todos los préstamos arroja unos índices espectaculares, no bajando nunca del 2.000% y superando el 9.000% en el caso de Kredito24. Insistimos en que este índice no es el más adecuado para referirse a estos préstamos, siendo urgente una regulación que determine cómo se expresan los intereses en estos préstamos. Por eso, hemos realizado una simulación de cuánto nos costaría pedir 300 euros para devolverlos en 30 días.

De los datos obtenidos, podemos deducir que existen muchas fórmulas más económicas que estos créditos rápidos. La TAE no nos servirá para saber cómo son de caros, como insisten todas las web de las empresas del sector, pero si consideramos cuánto nos cuenta un préstamo de 300 euros llegamos a conclusiones escandalosas: por ejemplo, Kredito24 nos va a cobrar 135 euros por ese crédito, un incremento del 45% sobre el capital inicial, y el resto no son mucho más económicas. Vemos, por tanto, que a pesar de que el Tribunal Supremo considera usurario un interés por encima del 20%, estas empresas hacen caso omiso a esa jurisprudencia.

Estos costes desorbitados se multiplican si no podemos pagar. Eso sí, para demostrar su “buena fe” muchas empresas ofrecen prorrogar el plazo a cambio de, como no podía ser de otra manera, una compensación que alcanza, para esos mismos 300 euros, los 79 por retrasar el pago 30 días. Si no solicitamos esa prórroga, sino que nos retrasamos en el pago, las penalizaciones pueden llegar a duplicar el capital que nos prestaron.

Existen estudios de la Dirección General de la Ordenación del Juego, que afirman que el 44% de quienes apuestan en juegos de azar piden dinero a empresas de créditos rápidos. Por este motivo, existe un registro de exclusión puesto en marcha por la Asociación Española de Micropréstamos, en el que se pueden inscribir las personas que no quieren pedir este tipo de préstamos.

Conclusiones

Con este panorama, el consejo no puede ser más claro: nunca recurra a un crédito rápido para encontrar financiación o lo pagará muy caro. Antes de lanzarse a la red para buscar el dinero que nos hace falta, explore otras alternativas, como la banca convencional, familiares, amigos… Es verdad que vivimos una época económica muy complicada, pero caer en la trampa del “primer crédito gratis” nos puede llevar, casi con toda seguridad, a una espiral de sobreendeudamiento de la que nos puede resultar muy difícil escapar.

Deja un comentario sobre la noticia

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
A %d blogueros les gusta esto: