Un jurado popular enjuiciará a una madre y su pareja por el asesinato de un bebé de 18 meses en Sevilla

Un jurado popular enjuiciará a partir del próximo día 24 de mayo en la Audiencia Provincial de Sevilla a una pareja acusada de asesinar a un bebé de 18 meses en abril de 2016 en la capital hispalense, hechos por los que la Fiscalía solicita 28 años y 7 meses de prisión para cada acusado, en concreto la madre del bebé y su pareja sentimental en el momento de los hechos.

De este modo, el juicio está previsto que comience el día 24 de mayo con la constitución del jurado popular, continuando el 27 de mayo con la presentación de las alegaciones previas por las partes personadas en este procedimiento y la declaración de los investigados y varios testigos. La vista oral proseguirá el día 28 con la comparecencia de más testigos y el día 29 con las periciales.

En su escrito de acusación, el Ministerio Público reclama para cada acusado 25 años de cárcel por un delito de asesinato (en el caso de la madre como autora en comisión por omisión dada su posición de garante del menor), tres años de prisión y la prohibición de aproximarse a menos de 500 metros y de comunicarse con otro hijo menor de la detenida por tiempo de 5 años por un delito de maltrato en el ámbito familiar, así como 7 meses de cárcel y la misma prohibición de aproximación y comunicación sobre el mismo menor, aunque en este caso por tiempo de 2 años, por un segundo delito de maltrato en el ámbito familiar. En el caso de la madre de los pequeños, el Ministerio Público solicita además la inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad por un periodo total de 6 años y 9 meses.

Asimismo, reclama que los acusados, que se encuentran en prisión provisional desde el 27 de abril de 2016, indemnicen al hermano de la víctima con 101.800 euros a través de la Junta de Andalucía, que ostenta su tutela, y al padre del menor fallecido en la cantidad que resulte procedente tras la práctica de la prueba en la vista oral.

En su escrito de acusación, el Ministerio Fiscal relata que, durante 2015, la acusada, identificada como I.M.R.M., vivió con sus dos hijos en una vivienda de la capital hispalense donde, “de forma constante”, les sometió a “todo tipo de insultos a gritos y castigos físicos, zarandeándolos hasta tirarlos al suelo o dejándolos a oscuras en el pasillo del bloque o en su habitación”.

La Fiscalía añade que esta situación continuó cuando la acusada y sus dos hijos se trasladaron a vivir con el investigado, E.T.R., con quien la primera comenzó una relación sentimental a principios de 2016 y que tenía dos hijos fruto de otra relación anterior que le visitaban los martes y jueves de cada semana y los fines de semana alternos, conviviendo todos juntos en el domicilio en ese periodo.

De este modo, el Ministerio Público precisa que, hasta el mes de abril de 2016, los acusados trataban a los dos hijos de la mujer “con absoluto desprecio, insultándoles constantemente (…) y agrediéndoles, a modo de castigo físico, por el simple hecho de que protestaran o lloraran por cualquier cosa, siendo también frecuente que los acostaran sin cenar, llegando incluso a pegarles en presencia de los hijos” del investigado.

Así, y según el escrito del fiscal, los castigos físicos al hermano de la víctima, de 3 años entonces, consistían en “apagarle cigarrillos en la espalda, barriga o glúteos, meterle en la bañera y ducharle con agua fría durante largo rato mientras lloraba, encerrarle en su habitación cerrada con pestillo y sin luz” y “si seguía llorando, iban al cuarto y le pegaban” e incluso “le golpeaban en la boca, haciéndole sangrar en alguna ocasión”.

Tras describir con más detalles dos de estas situaciones de maltrato, la Fiscalía asevera que las agresiones físicas por parte de los dos investigados al bebé de 18 meses fallecido “consistían en golpes y pellizcos en brazos, piernas, nalgas y sobre todo en la cabeza, llegando a producirle multitud de hematomas”.

El Ministerio Público precisa que los hechos tuvieron lugar sobre las 19,00 horas del 23 de abril de 2016, cuando los acusados decidieron acostar al bebé, de forma que el investigado se llevó al niño a la habitación de ellos, donde tenía la cuna, todo ello “con la aprobación” de su pareja, que permaneció hablando por teléfono en la habitación de al lado.

“Como quiera que el niño no paraba de llorar”, el acusado “agarró fuertemente por los brazos” al menor, “que no tenía capacidad alguna de defensa dada su corta edad”, y “con ánimo de causarle la muerte o, en todo caso, sin importarle que se muriera, lo zarandeó brutalmente, al tiempo que le chocaba sucesivamente la cabeza hasta en tres ocasiones con una superficie plana, dejándole después en la cuna”.

La Fiscalía agrega que, dada la cercanía de las habitaciones, la madre del bebé, “que estaba a unos 6 metros, escuchó los golpes y el llanto desconsolado del niño, obviando la obligación de cuidado que como madre le correspondía, no haciendo nada para impedir la agresión mortal ni posteriormente para auxiliar a su hijo, desentendiéndose de su estado y sin importarle que, a causa de los golpes que había escuchado, su hijo falleciera”.

Según indica el Ministerio Público en su escrito de acusación, la muerte del bebé “no fue instantánea, sino que se produjo de forma progresiva en unas horas”, teniendo lugar finalmente el fallecimiento entre las 21,00 y las 24,00 horas del 23 de abril.

En este sentido, la Fiscalía añade que, sobre las 00,45 horas, mientras el acusado salía del domicilio a comprar bebidas, la madre del bebé entró en su dormitorio para cambiarle el pañal y se lo encontró ya sin reacciones vitales, tras lo que ingresó en Urgencias de un centro hospitalario en parada cardiorrespiratoria a las 1,40 horas del 24 de abril.

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